LAS REFORMAS CONTRA EL PUEBLO

Desde Izquierda Latinoamericana repudiamos la aprobación del paquete de leyes que forman parte de las medidas de ajuste hacia los trabajadores.

Durante las sesiones por la reforma previsional, que se debatió de espaldas al pueblo, las movilizaciones populares para protestar fueron multitudinarias frente a un Congreso vallado y rodeado por fuerzas de seguridad. Esto puso en evidencia hasta donde el gobierno desconoce las demandas de quienes, haciendo uso de sus libertades democráticas, salieron a la calle a luchar contra el saqueo que estas medidas ocasiona. La respuesta que dio el gobierno a estos reclamos fue la represión con balas de goma, gases y palos hacia todos aquellos que se atrevieron a oponerse a este modelo de exclusión, hambre y pobreza.

Este gobierno pretende instalar a través de los medios de comunicación que la violencia vino de los trabajadores, los sectores populares y la izquierda, cuando la violencia, en realidad, arranca desde el mismo gobierno cuando desconoce que el pueblo no quiere esta reforma previsional porque la misma perjudica a los jubilados, a los beneficiarios de la Asignación Universal por Hijo (AUH) y las pensiones no contributivas e implica una pérdida de derechos para los trabajadores y un recorte de sus futuros haberes jubilatorios.

Por esa razón el pueblo masificó su reclamo frente al Congreso durante el día aclamando por la unidad de los trabajadores y, por la noche, salió a cacerolear en muchísimo barrios, tanto de Buenos Aires como de ciudades del resto del país, repudiando la ley previsional aprobada y la represión desarrollada por el gobierno bajo consignas como “que se vayan todos” y “el pueblo unido jamás será vencido”. Esta masiva y plural movilización popular ha puesto de manifiesto que el gobierno ha perdido hasta el consenso de quienes han sido sus votantes, demostrándole a Macri que no tiene ningún cheque en blanco.

Como si no fuera suficiente con la reforma previsional, el gobierno ha votado también una reforma tributaria que le quita impuestos a las grandes empresas, se los sube a las Pymes y se los agrega a las cooperativas. Además, se viene una segunda parte de la reforma previsional que sube la edad jubilatoria y una reforma laboral, todas leyes que favorecen a los más poderosos en desventaja de los más pobres.

A pesar de que el gobierno haya podido votar esta primera tanda de leyes, ha sufrido una dura derrota. Ha perdido una parte importante de su propia base social -que ha salido a manifestarse en su contra- y también ha abonado el terreno para que se construya un piso de movilización y un consenso social hacia la misma. Dura fue la derrota de esta semana. Ahora las reglas han cambiado y el gobierno se encuentra, por primera vez, condicionado por las calles y el humor social. Ya no puede hacer lo que quiere libremente. Intenta, sin embargo, retomar el control a través de una campaña de demonización mediática y judicial del activismo. Incluso promueve denuncias penales bajo de carátula de sedición hacia algunos referentes, en su empeño en avanzar en la criminalización de la protesta popular.

Entendemos entonces que necesitamos un pueblo trabajador que sostenga sus discusiones en las calles con todo tipo de reclamos en contra de las reformas y el gobierno en general. Ahora la tarea planteada es avanzar no sólo en condicionarlo, sino también en aplicarle derrotas concretas hasta que caiga el plan de ajuste. El camino a seguir es la unidad entre todos los sectores en lucha que visualizamos un enemigo en común. Por eso:

¡NO A LAS REFORMAS CONTRA EL PUEBLO!

¡UNIDAD Y A LA CALLE!

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