El Puentecito Latinoamericano


De acuerdo a los datos que surgen del último Censo Nacional de Población y Vivienda (2010), en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires hay aproximadamente 166.000 niños/as con edades entre 0 y 4 años, lo que representa el 5,7% de su población. Una gran parte de esos niños habitan en la Comuna 8, conformada por los barrios de Villa Soldati, Villa Riachuelo y Villa Lugano, y la mayoría de ellos vive en situación de pobreza y vulnerabilidad social. Si bien ambos conceptos están relacionados no son exactamente lo mismo. El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) habla de la pobreza como aquella situación que refleja la ausencia de haberes y capacidades actuales que padecen determinados sectores de la población, mientras que la vulnerabilidad es un concepto más dinámico relacionado con los factores que determinan la potencial y futura situación signada por la pobreza. La vulnerabilidad considera tanto las capacidades actuales de los individuos como los factores externos que enfrenta, y la probabilidad de que esta combinación genere cambios negativos en su nivel de vida.

Esta problemática está presente en la Villa 20 del barrio de Lugano, barrio en el que Izquierda Latinoamericana, como organización social, viene desarrollando un intenso trabajo territorial desde hace años, lo que la ha llevado a adquirir una gran experiencia en la atención de los problemas sociales. En ese contexto es que, en el año 2014 -en el marco de una gestión promovida por el Gobierno de la Ciudad-, surgió El Puentecito Latinoamericano, un Centro de Primera Infancia (CPI) creado con el propósito de dar una respuesta tanto a los trabajadores de la organización como al resto de los habitantes de la villa, para que pudiesen asumir sus responsabilidades laborales diarias durante la crianza y crecimiento de sus hijos, brindándoles los elementos básicos para la satisfacción de las necesidades fisiológicas, afectivas, psicomotrices y lúdicas para su sano desarrollo.

Se calcula que la población actual de la Villa 20 ronda las 40.000 personas de las cuales un tercio son niños, y que más de la mitad de ellos acceden a la educación con dificultades. Y es por esa razón que El Puentecito Latinoamericano nació con el objetivo de brindar apoyo y fortaleza a la primera infancia, buscando la integración grupal al estimular los vínculos de género a través de la igualdad, e intentando garantizar el crecimiento y desarrollo saludable de los niños y niñas de 1 a 3 años de edad de la comunidad en situación de vulnerabilidad social. En pos de favorecer este desarrollo es que se pretende la promoción, inclusión y protección de los derechos del niño y la niña, como así también cubrir las demandas específicas de ellos a través de una propuesta pedagógica integral que incluye la reflexión sobre las particularidades de la comunidad para generar un intercambio cultural y fomentar su inclusión dentro de las características propias de la comuna en particular y de la Ciudad de Buenos Aires en general.

Son varios los objetivos específicos de El Puentecito Latinoamericano: A) Atención alimentaria y nutricional: desayuno, almuerzo y merienda para los niños y niñas que asisten diariamente, garantizándoles una alimentación adecuada y saludable como requisito indispensable para su desarrollo integral. B) Actividades de prevención y promoción en materia de salud a través de talleres y capacitaciones con niños/as y sus familias, actividades que también se brindan mediante jornadas, reuniones y talleres en articulación con otros organismos como los centros de salud. C) Estimulación temprana y formación a través de ejercicios físicos y actividades realizadas lúdicamente, buscando de esta forma favorecer el desarrollo de las capacidades y habilidades psicofísicas, cognitivas, comunicativas y sociales de los niños/as. D) Capacitación a través de talleres participativos para las familias destinados a ofrecerles la información y contención necesaria para facilitar la crianza y desarrollo de sus hijos, fortaleciendo la vinculación entre ambos, un servicio que también se brinda a las embarazadas y a aquellos que quieran reflexionar sobre planificación familiar.

Todas estas tareas ponen de manifiesto la complejidad de la respuesta que se debe dar desde la institución, tareas que modifican el rol tradicional de los docentes ya que deben hacerse cargo de tareas que exceden su labor específica, muchas de las cuales tienen una fuerte carga emocional. El perfil de la población que asiste a El Puentecito Latinoamericano (vulnerable en cuanto a diferentes dimensiones que exceden el ingreso económico) impone una gran responsabilidad. Esa tarea es asumida con perseverancia por todo el equipo de trabajo que incluye, además de los docentes y sus coordinadoras, a todo un equipo técnico interdisciplinario (psicomotricista, psicopedagogo y trabajador social) y al personal de cocina, mantenimiento y portería, los cuales trabajan armónicamente a nivel grupal.

El Puentecito Latinoamericano cuenta con 5 salas: una para niños de 1 año, dos para niños de 2 años y dos para niños de 3 años, más un patio de juegos y un salón comedor. Para Izquierda Latinoamericana, más que un Centro de Primera Infancia, El Puentecito Latinoamericano es un Jardín Popular. Y esto es así dado que el Estado suele garantizar la educación sólo para aquellas familias que cuentan con mayores recursos económicos y no contempla las necesidades de los sectores más vulnerables, desoyendo la Declaración de los Derechos del Niño aprobada en 1959 por la Asamblea de las Naciones Unidas que les reconoce el derecho a la educación, la atención sanitaria y la seguridad social. Por eso, con la convicción de que los chicos deben ser estimulados desde pequeños para tener un mejor desarrollo que sellará su futuro, es que el plantel de educadores de El Puentecito Latinoamericano aúna la vocación con la motivación para llevar adelante esta verdadera función social con mucho amor, con responsabilidad y con respeto por cada uno de los 120 niños que asisten diariamente en jornada completa y sus respectivas familias.