¿DE QUÉ SE TRATA?

La trata de personas es el tercer negocio más lucrativo a nivel mundial después de la venta de armas y el narcotráfico. Estas mafias han perfeccionado a tal punto su oficio delictivo que logran pasar desapercibidas acá, allá y en todas partes. Muchas veces los reclutadores se acercan generando vínculos de confianza, algunas veces como novios, otras como amigos o familias contenedoras. Luego, viene la extorsión, la amenaza. La víctima, entonces, obedece. El lazo de terror es tan grande que, muchas veces, no es necesario tener a la víctima permanentemente recluida. Esto le da una ventaja importante a los tratantes, ya que el ir y venir de la víctima no permite percibir la privación ilegítima de su libertad. ASÍ, nuestras pibas son llevadas de un lado para el otro para ser prostituidas o hacer de mulas de la droga mediante métodos casi copiados de la dictadura militar.
Llegados a este punto, tenemos que ser muy claras: estas mafias no podrían actuar en nuestro país sin la connivencia del Estado. Desde la policía, pasando por los punteros políticos, los jueces y hasta los funcionarios de alto rango, son parte determinante para garantizar el negocio redondo de la impunidad. Así quedó demostrado en el caso de N. quién fuera desaparecida por segunda vez estando bajo la tutela de la Dirección General de la Mujer de CABA.
Desde nuestra humilde opinión y experiencia, opinamos que lo primero es estar informados. Las acciones de promoción nos ayudan a conocer y transmitir como operan estas bancas y como identificarlas. De esta manera, podemos prevenir a papás, maestros, agentes de salud y a nuestros propios hijos para que estén alertas y evitar que caigan en manos de estas bandas delictivas. En segundo lugar, no debemos estar aislados. Debemos organizamos para encontrar a nuestras pibas. Ya demostramos que si luchamos todos juntos y visibilizarnos los casos, podemos recuperarlas. Y en tercer lugar, creemos que es importante organizar acciones de traslado, para garantizar la integridad física de la víctima, así como también la de su familia.
Por eso, desde ALMA, luchamos por la construcción de refugios de organización comunitaria y popular que nos garanticen que estas mafias no puedan infiltrarse, exigiéndole al Estado que los reconozca legalmente y los financie. Al mismo tiempo, debemos seguir impulsando las causas que en el Poder Judicial archivan, reclamando investigaciones y condenas en cárcel común y efectiva para los tratantes y sus cómplices. Las redes de trata se filtran en tu casa por cualquier hendija. No les permitas pasar. Hablá con tus hijos. Organizate.

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